Ya en tiempos actuales los científicos estadounidenses
encontraron una buena razón para que los adictos al chocolate
no se sientan culpables de comer este manjar: esta golosina contiene
unas sustancias llamadas flavonoides que ayudan a mantener el corazón
sano y facilitar una buena circulación sanguínea y
que favoreen el intercambio de serotonina en el cerebro, que alivian
la depresión y el dolor del abandono amoroso, según
ciertos expertos el chocolate alivia los males de amores.
El estudio estableció que los ácidos grasos que se
encuentran en el cacao se hallan en estado libre y al ser consumidos
en una bebida se insertan en la membrana de la bacteria Helicobacter
pylori, causándole la muerte y librándonos de ella.
Según los científicos los efectos antibacterianos
del cacao superan a los del té verde, bebida tradicional
del Japón, y a los del café al poseer una gran capacidad
antioxidante. Los antioxidantes son sustancias que ayudan a reducir
el daño de las partículas cancerígenas del
cuerpo.
Algunas anécdotas históricas
Bernal Díaz del Castillo cuenta en su historia verdadera
de la Nueva España que durante un banquete que Moctezuma
ofrecía a Hernán Cortés, el emperador azteca,
a pesar de tener grandes variedades de las más selectas frutas,
no comía sino muy pocas de cuando en cuando. Su preferencia
era la infusión tan conocida por todos en aquel entonces,
cierta bebida hecha con el mismo cacao servida en copas de oro fino.
En esa ocasión traían cincuenta jarros grandes, hechos
con buen cacao, con su espuma, y de aquello bebía. Decían
que era para tener acceso con mujeres.
El historiador del siglo XIX Hugues Branncfrot, asegura sobre el
poder del cacao, que los mejores granos de semillas eran expuestos
a la luz de la luna durante cuatro noches. Según parece los
que labraban la tierra, deberían dormir separados de sus
mujeres o concubinas, con el fin de que la noche anterior a la siembra
puedan dar rienda suelta a sus pasiones al máximo; como así
también se dice que ciertas personas solían ser designadas
para llevar a cabo el acto sexual en el momento justo en que las
semillas eran depositadas en la tierra.
Madame du Barry, según se dice, servía chocolate
a todos sus amantes antes del acto sexual. El mismísimo Casanova
declaró que se trataba de una bebida mucho más vigorizante
que la champaña misma. Y el resultado fue tan positivo que;
como ya vimos, el emperador azteca, Moctezuma, lo tomaba antes de
yacer con sus concubinas. |